Jalpa de Cánovas                 

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Proceso de Construcción del Templo

 Los inicios de la parroquia de Jalpa se remontan al año de 1621 en que se registran los primeros bautismos y matrimonios. En 1685 se constata la actividad pastoral en forma ininterrumpida. En un avalúo realizado en 1676 por el Bachiller don Alfonso Sánchez de Aparicio, ya se hace mención de la antigua capilla como parte de las fincas de la hacienda.

Con fecha 16 de mayo de 1784, el Conde de la Presa de Xalpa Rafael Monterde y Antillón, le escribe al Excmo. Señor Don Antonio Alcalde, ponderando la gran devoción que rinde el pueblo de Jalpa al Señor de La Misericordia.

El primer párroco de Jalpa, 1685, fue el cura y bachiller don Nicolás Toledo y su teniente, fray Antonio Capayete, quien después, el 11 de enero de 1708, es nombrado párroco de Jalpa.

 

UNA PAUSA,
UNA DESPEDIDA.


Por más de 200 años Jalpa había sido el centro religioso de este confín de la diócesis de Guadalajara. Pero en cuanto a las cosas materiales la hacienda significaba dueños poderosos, hombres y mujeres muy sobresalientes en la sociedad mexicana de su tiempo, aunque un tiempo fue dueño el alguacil mayor de Lagos, también residieron sus propietarios en Guadalajara, quitados esas excepciones, los dueños residían en la Ciudad de México o León. Se puede decir que las relaciones de los patrones a la Sagrada Mitra eran algo distantes. Siendo los dueños figuras de primera línea en todos los aspectos. Personajes en el gobierno, en la Iglesia, en la industria. Estos datos se constatan en publicaciones sobre La Burguesía Mexicana, «El Emporio de los Braniff» por ejemplo. Don Gerónimo Monterde y Antillón, que toma la hacienda por 1700, poseía títulos nobiliarios en la misma España, en México, y los demás por el estilo.

Los sacerdotes encontraron muy difícil cumplir con su misión espiritual, la Iglesia se asfixia privada de su libertad. Hubo un día en que los superiores eclesiásticos tomaron drástica medida ante tal situación. Subiendo la cuesta del cerro del Palenque una población llamada la Laja, hoy San Diego de Alejandría, progresaba en forma saludable, el Señor Cura Alejandro Navarrete la había impulsado favorablemente desde el día 29 de septiembre de 1837, al colocar y bendecir la primera piedra de su templo. Fue el día 7 de marzo de 1869, cuando con todo el dolor del corazón, a pesar de la historia, de la alcurnia, se celebró la última misa en la antigua sede parroquial de Jalpa, como tal.

A su vez, el día 8 de marzo de 1837, los peregrinos de la fe, con su alforja de evangelio, llegaron a una nueva tierra. El antiguo vicario de Jalpa, tomaba posesión como nuevo y primer párroco de la parroquia de San Diego de Alejandría, don Justo Hernández. En su mismo viaje se trajeron el archivo parroquial La orden había sido dada por el Vicario General, en funciones administrativas de la diócesis, don J. de Jesús Ortiz. Jalpa sería una vicaría dependiente de San Diego de Alejandría. La devoción al Señor de La Misericordia seguía siendo muy importante a nivel del nuevo territorio parroquial, si bien no faltó la presencia del sacerdote en la comunidad. Lo que este fenómeno significa pudo ser un factor poderoso para trabajar con más ahínco en un templo tan bello como el que se había proyectado ofrecer al Señor.

TRAGOS AMARGOS

Amaneció sorprendida por la tragedia más triste de su historia; hacienda de Jalpa, 7 de septiembre de 1841, durante la noche se reventó la presa vieja y ahogó a muchos habitantes, 116 hombres y 119 mujeres, 235 defunciones en forma inesperada.

El 13 de enero de 1850 prende la peste del Cólera Morbus, empieza en La Ordeña, su primera víctima es Miguel Pérez de 40 años de edad. El proceso de esta epidemia era: el contagio, vómitos, fuerte diarrea, terribles dolores en el vientre y el desenlace fatal.. Los lugares más afectados fueron Jalpa, Puerta de Jalpa, Frías, Ramo de Guadalupe, El Huinduri, etc. Dada la gravedad del caso, el Señor Obispo de Guadalajara ordenó se abriera una fosa común en el Camposanto para sepultar a las numerosas víctimas del cólera.


El 19 de septiembre de 1885 el Señor Don Pedro Loza autoriza la construcción de un nuevo templo en la hacienda de Jalpa. El permiso se lo dieron al Señor Don Manuel Carrillo, vecino de León, apoderado general de la Señora Octaviana Portillo viuda de Don Manuel Cánovas, la petición es construir un templo público en mayores dimensiones que el que existía (el santuario), se construiría en los mismos terrenos de la hacienda y a expensas de ella. Colocó la primera piedra el Señor Obispo Don Tomás Varón obisco de León; se prometió de la hacienda todos los muebles, ornamentos, vasos sagrados, hasta la misma casa para el sacerdote, el patronato lo encabeza la Señora Octaviana Portillo y si hija María Guadalupe.

FECHA MEMORABLE


El 19 de septiembre de 1885 el señor Arzobispo don Pedro Loza y Pardavé, autoriza la construcción del nuevo templo de Jalpa. La petición fue elevada por don Manuel Carrillo, apoderado general de la señora Octaviana Portillo, segunda esposa de don Manuel Cánovas. La primera piedra fue colocada por el Ilmo. señor doctor Don Tomás Varón, dignísimo obispo de León. La obra había sido iniciada por doña Ygnacia Cevallos, primera esposa de don Manuel Cánovas, hija de La Condesa doña Manuela Monterde, que es de quien procedería la idea del templo, por encontrarse en su testamento la voluntad 98 por ayudar a la fábrica de la Iglesia. Don Manuel Carrillo cubre una misión muy importante, pues cuidará la hacienda a la muerte de don Manuel tutelando los bienes de la única hija doña Guadalupe Cánovas Portillo, hasta su matrimonio con don Oscar Braniff.

En 1901 la construcción alcanzaba una altura aproximada a los dos metros. Al despuntar el siglo XX, uno de los hijos del importante industrial de la electricidad en México, don Tomás Braniff, Oscar, se había casado con Lupita Cánovas. Una página brillante en la historia de Jalpa. Don Manuel Cánovas 50 años antes había fortalecido la producción del trigo en Jalpa, ahora don Oscar, el yerno, hace estudios de la tierra y planta las huertas de frutas, otro tanto hacían en San Diego los Valdivia. Huertas de membrillo y de nueces cáscara de papel. Que han sido una gran distinción de Jalpa en más de un siglo. Nues de Jalpa, no es de Jalpa, por supuesto no todo lo que se vende... es preciso saber donde está lo genuino.


En las turbulencias de la revolución y la proximidad de la cristera es el tiempo en el que se trabaja en el nuevo templo. El 15 de octubre de 1902 llega a Jalpa el Pbro. Jesús Díaz Alba, quien dejó el templo tan avanzado que solo restaba taparlo, hacer la filigrana de las bóvedas. Vino a sustituirlo el Pbro. Don Darío Gutiérrez a quien le correspondió techarlo. El mismo celebró la primera misa en el templo nuevo el día 19 de septiembre de 1908. Hay una pausa en la construcción. 


Es hasta el 15 de marzo de 1920 que llega a Jalpa, por disposición del Excmo. Señor Arzobispo don Francisco Orozco y Jiménez, el padre Pedro González. Un sacerdote con un espíritu transformador, inflamado con la doctrina social de la Iglesia. Contagió de entusiasmo a las personas de la comunidad, creó agrupaciones tan importantes como: Sociedad Mutualista de Señoras, San Vicente de Paúl. Sindicato Agrícola Jalpense, Grupo musical La Típica y la A.C. J. M., grupo, que posteriormente, sería la base del Regimiento Cristero que con tanta dignidad representó esta región.


El mayordomo le dijo a Don Manuel que mientras se seguía el templo se empleara el dinero en hacer unas galeras en el Tecolote, Guadalupe y otras dos de esas galeras con el tiempose quemaron.


Cuando llegó el Padre Jesús Díaz continuó la obra y la dejó ya nada más para techar. El Padre Dario Gutiérrez techó el templo. En 1920 vino el padre Pedro González, le tocó la decoración  y el piso.


En 1920 vino el Padre Pedro González y a él le tocó decorarlo costando la pintura $4.50 el metro cuadrado, le puso el piso, arregló algunos detalles, se fue y dejó una deuda. La inauguración del Nuevo templo fue en 1924. Este sacerdote fue quien levantó la bandera de la libertad religiosa en la región.


MANOS DE ÁNGEL. 

LA PRIMERA PINTURA.


El Padre Pedro González en 1923 contrató al pintor y decorador don Rosendo Jiménez, le pagaba a $4.50 el metro cuadrado. Fidencio Rojas fue el ayudante de don Rosendo en la decoración del templo desde 1922 a 1926, él se enseñó a preparar las pinturas, actualmente vive en Jalpa y es testigo de la restauración maravillosa del templo. El mismo sacerdote trajo el mosaico para el piso desde la ciudad de Guadalajara. El vidrio para los ventanales lo trae de Monterrey y mandó hacer las puertas a don Ramón Pérez e hijos en la ciudad de León. El padre trabaja intensamente para terminar el templo, pero siendo tantos los detalles, algunos quedan sin terminar.

 BENDICIÓN

El Señor Arzobispo don Francisco Orozco y Jiménez es quien bendijo el nuevo templo para ponerlo en servicio, el 25 de enero de 1925. Ese día se colocó la imagen del Señor de La Misericordia en su nueva casa y, a las 12 de la noche se inauguró la Sección de La Adoración Nocturna en Jalpa.

 SE NOS VINO LA CRISTERA. ¡DIOS GUARDE LA HORA!


El esfuerzo del Padre Pedro González había sido colosal y lleno de premura, para las obras había solicitado préstamos, en esa situación embarazosa, se desata la Cristera en la región, se suspenden los cultos el día último de julio de 1926. El Padre Pedro se pone ala cabeza del grupo de alzados de Jalpa.


El Padre Pedro, como se ha dicho, había trabajado intensamente con los jóvenes, así que en el momento señalado se levantaron a una sola voz para irse a la lucha, por la más bella de las libertades, la de conciencia. Encabezaba el grupo Víctor López Díaz, que figuró entre los cuatro hombres fuertes con quienes contaba el General don Miguel Hernández: Victoriano, El Catorce por San Miguel, Don Toribio Valadez por San Diego y Víctor por Jalpa. El Escuadrón de Jalpa, junto con todo el Regimiento de San Julián desempeñó una gran labor en la Cristera, se puede calificar como de las más organizadas y coherentes, así como realmente efectiva.

 EL MÁRTIR DE JALPA

Nuevamente hemos de aclarar, que la palabra mártir, se usa no en sentido oficial-canónico, sino al modo como la emplea el pueblo, en sentido popular. No sin razón, Jalpa fue elegida para que en ella ofreciera su vida por Cristo Rey un buen sacerdote. Fue el Padre Gregorio Gutiérrez perteneciente a la diócesis de León. Bueno, no está por demás recordar que el General Daniel Sánchez, era acérrimo perseguidor, asesino de varios sacerdotes, comandante de la guarnición en León, no desaprovechaba oportunidad para presionar a los cristeros de Jalpa, San Diego y San Julián, fuera de su jurisdicción. Ahora bien por varios documentos y testimonios se comprueba que el Padre Gregorio era un buen pastor de almas. 


En una carta al señor obispo Valverde y Tellez, comenta, en 1924, su deseo de atender a los militares que están cerca de su territorio. En los días de la cristera fue sorprendido en las serranías de Guanajuato, en el rancho La Huerta, y hecho prisionero por el mencionado General. En cuanto el militar habló con el sacerdote descubrió su gran capacidad intelectual y sus amplios conocimientos. No lo fusiló a lo pronto, más bien le manifestaba simpatía.


El perseguidor, pensó para sí, servirse del sacerdote para ampliar el cisma artificial católico del patriarca Pérez. Es más, se publicó que el padre Gregorio, sería el jefe de esa iglesia en el centro del país. Cosa que era totalmente falsa pues se cocinó a espaldas del sacerdote. Sufrida la decepción por el General, un día que andaba con sobredosis de morfina, que acostumbraba, ordenó que lo fusilaran. El Teniente Coronel Palomera Robles se negó a obedecer esa orden. Más un capitán asesino, lo realizó. Le dieron muerte en Jalpa el 14 de mayo de 1927. La intención era sembrar el temor. Más de eso se ha valido Dios para señalar y bendecir a cada uno de los lugares que se distinguieron por su valor y entrega en los días difíciles de la cristera. Y la parroquia de Jalpa recibió ese alto privilegio de recibir la sangre de este buen sacerdote Gregorio Gutiérrez.

 

 

 Templo de Jalpa de Cánovas

 

"El 22 de junio de 1929 se arregló el conflicto religioso y fuimos a dar gracias al Señor de la Misericordia, pero antes, desde 1924 una vez terminado ya asistíamos desde entonces a nuestro templo."


A mediados del mes de julio de 1929 fue nombrado como primer vicario de Jalpa el Pbro. Don Justo Araiza y reinició el culto religioso suspendido el 31 de julio de 1926 por la persecución religiosa de Plutarco Elías Calles, pocos meses después fue nombrado segundo vicario el Sr. Pbro. Don Mercedes García de Alba. El 27 de mayo de 1930 al Pbro. García de Alba el Pbro. J. Cruz Arellano.

 

Plutarco Elías Calles

 

El 17 de enero de 1931 llegó el Padre Salvador Casas como primer, que posteriormente fue el primer párroco de este lugar, supliendo al Pbro. Justo Araiza; a él le tocó pagar la deuda anterior y terminó el retablo de cantera en el que está el Señor de la Misericordia. También arregló el pórtico de entrada y dejó techado el curato qeu él mismo empezó.


Los Braniff sólo ayudaron en esto: Prestaban sus carros para traer cal, cantera y arena, la cantera la traían del Cañon y del Ojo de Agua. Pagaban a los carreros, con el tiempo retiraron toda ayuda y cuando el Padre González pidió ayuda a Don Oscar grande se negó y no quiso dar nada.


Se pedía a los trabajadores dos centavos cada sábado al hacer la raya lo recogían y lo mandaban a los sacerdotes.


El 28 de septiembre de 1932 fue nombrado como segundo vicario el Sr. Pbro. Jesús Origel que pasó a San Diego a fines de enero de 1937.


El 19 de enero de 1937 se hizo la consagración del altar, se aclaró que se debían de pagar los adeudos del pavimento y el decorado del templo. Se concede tener pila bautismal pero debe ser de estilo gótico de la iglesia.


El 27 de mayo de 1937 es nombrado vicario parroquial el Sr. Pbro. Don J. de Jesús Alatorre que duró poco más de un año y después quedó un sólo sacerdote con todo el trabajo.


El 8 de febrero de 1940 el Sr. Arzobispo Don José Garibi Ribera, después primer cardenal mexicano, nombró párroco al Sr. Cura Salvador Casas.


El 2 de diciemrbe de 1941 se condedió el permiso de una escuela catequística parroquial con los liniamientos de la diócesis.


El 14 de febrero de 1942 en una visita pastoral se  hace mención de que los ventanales no se han reparado después de que se destruyeron, no se sabe la causa de esa destrucción, y que latorre muestra muchos desperfectos en la parte del tejado de la pizarra. El Sr. Cura Casas explica que al pagar deudas anteriores no había podido arreglar esos desperfectos.


En el gobierno pastoral del Sr. Cura Salvador Casas el 22 de abril de 1942 se hizo una visita pastoral y se encontraron con que ya habían dotado de altares las capillas, qeu son de madera y conforme al estilo del altar mayor, faltan detalles del retablo principal, recuperar las vidrieras (entonces no había vitrales), que sin duda se habían dañado en la persecución cristera, se pide que se construya una pila bautismal, para no tener que ir al templo antiguo que además está en mal estado y que se coloquen las puertas de la sacristía, todo esto no se ha resuelto por la carga de deudas que se tienen en la obra material de la parroquia.


Se hace la advertencia de que al altar le falta la tela de lino encerada como lo mandan las prescripciones litúrgicas, los ornamentos se encuentran en estado lamentable y se ocupa dotar  a la iglesia de todo lo necesario para el culto divino.


El 14 de diciembre de 1942 llega como vicario parroquial el Sr. Pbro. Don Ignacio Iñiguez que había estado anteriormente en Hostotipaquillo, Jalisco, sustituyó al Sr. Pbro. José Fermín que de aquí pasó a San Julián. El Pbro. Ignacio Iñiguez sirvió a esta parroquia hasta el 7 de octubre de 1946 hasta la llegada del Sr. Cura Enrique Luna.


El 1ro de mayo de 1946 se dió el nombramiento de nuevo párroco al Sr. Pbro. Don Juan Luna, que anteriormente había estado como párroco en Florencia, Zacatecas. Supliendo al Sr. Cura Salvador Casas que estuvo por 15 años al servicio de esta comunidad primero como vicario y después como primer párroco. 



En el oficio del nombramiento amobible al Sr. Cura Juan Luna se le pide que se preocupe por la instrucción religiosa no sólo de los niños como a los adultos, la administración de los sacramentos y sobre todo a los enfermos, la promoción del culto divino y especial interés a la Acción Cátolica.


Tomó posesión el Pbro. Juan Luna el 18 de junio de 1946, se trasladaron de Lagos de Moreno a la Hacienda de Jalpa: "A las 5:00pm se congregaron los fieles en el templo parroquial y con asistencia del antiguo párroco Salvador Casas y del padre vicario Ignacio Iñiguez, se leyeron los oficios girados por la Santa Mitra y a continuación  el nuevo párroco predicó a los fieles, el Sr. Cura Casas entregó la llave del Sagrario. Se pasó luego al archivo parroquial: Se entregarion los 15 libros de bautismos de hijos legítimos, 1 de ilegítimos, un duplicado actual de bautismos, 25 de informaciones matrimoniales, un libro de confirmaciones y los libros de cuentas del ovencionario, fábrica material y fábrica espiritual del templo parroquial y de dos capillas en construcción (Agua Negra y...), tres libros de diezmo y de asociaciones piadosas: San José, Apostolado de la Oración, Propagación de la Fe, Vela Perpetua y 7 libros de defunciones."



El 7 de octubre de 1946 se nombró nuevo párroco al Sr. Pbro. Enrique Luna que tomó posesión el 12 de Octubre, en el libro de gobierno se dice: "Hizo ante mí, el juramento antimodernista y la profesión de fe, lo hizo a las 2:00pm ante los fieles congregados en el recinto parroquial, leí el oficio girado por la Sagrada Mitra y a continuación el Sr. Cura Enrique Luna, recibió la llave del Sagrario y luego predicó a los fieles, pero el 24 de enero de 1947 renunció por motivos de salud y el Sr. Pbro. Don Luis Navarro Romero, hoy Vicario General de la diócesis de San Juan de los Lagos, ungió como Vicario Sustituto hasta que entregó la parroquia al nuevo Sr. Cura Aurelio Olmos el 14 de febrero de 1947.



Hizo el juramento antimodernista y la profesión de fe en la sacristía del templo parroquial. Reunidos los fieles se leyó el oficio se entregaron los libros y se hizo la ceremonia de toma de posesión que ya para el pueblo era muy familiar por los recientes acontecimientos de cambio de párrocos.



El 21 de junio de 1948 se nombra Vicario Coperador al Pbro. Saturnino Cobarrubias recién Ordenado.



El 20 de mayo de 1949 se termina de techar el santuario y se concede que en este templo se puedan sepultar restos humanos para sacar ingresos y cubrir gastos de la parroquia, se concedió el permiso, pero se dijo que cada caso de inhumaciones se tendría que tratar particularmente se determinó que una cuarta parte se hiciera llegar al obispado y tres cuartas partes se quedara en la parroquia. Son muchos los casos de excepción que se dieron para hacer descuentos por tratarse de personas con escasos recursos.



El Sr. Cura Olmos fue muy inquieto y entusiásta al promover en muchas comunidades de la parroqua la adoración al Santísimo Sacramento y esta costumbre sigue vigente sobre todo cuando las comunidades tienen sus fiestas y empiezan con la adoración nocturna y acompañan  los demás adoradores de los ranchos.



El 23 de noviembre de 1950 se nombró nuevo vicario coperador al Pbro. Francisco García que vino en lugar del Pbro. Cobarrubias que no dejó la parroquia sino que pasó a la Vicaría de Orozco y Jiménez (Agua Negra) con la facultad de tramitar matrimonios.



En el jubileo de 1950 se pide que se haga una visita al templo viejo y tres visitas al templo parroquial para hacerse merecedores de las indulgencias en los días señalados, se concede el traslado de la Virgen de Guadalupe que se encuentra en una capilla de la parroqua para que quede en el Santuario mientras se compra la definitiva para dicho templo y se aplasa la consagración del altar.




El 23 de mayo de 1951 qeuda exhonerado el Pbro. Francisco García y lo suple el Pbro. Felix Miramontes que duró solamente del 15 de julio al 16 de agosto.




El 31 de enero de 1952 en visita pastoral de Dr. Arz. José Garibi Rivera se consagró el altar del Santuario recien reconstruido, se hizo la bendición de las imagenes de Santa Teresita y San Felipe.



En la visita pastoral del 1ero de febrero se visitó el poblado de Orozco y Jiménez donde el Pbro. Saturnino Cobarrubias esta construyendo una iglesia que se encuentra muy adelantada y donde se juntó mucha gente. Se concede licencia para que se guarde el sagrado deposito en esa iglesia y llevado al Santisimopor la noche a una pieza interior para seguridad.




De allí salió a San Juan de los Lagos y agradeció todos los servicios del Sr. Cura Olmos y del Pbro. Cobarrubias. El 21 de enero de 1952 se concede a la comunidad de Orozco y Jiménez tener pila bautismal con la aclaración de que cada mes se pasen los datos a los libros de Jalpa el permiso es experimentar por un año.




El 6 de mayo de 1952 solicitan feligreses de Santiaguito pertenecer a Jalpa y se les concede unos días después. Los vecinos que lo solicitan son los vecinos de San Sebastian, El Piscador, El Rayo, El Tanque, El Varal, Las Peñitas, El Huizachal, Laguna de Piedra, y Los Fresnos.

 

RAZONES: La distancia es muy larga a Santiaguito, el camino muy malo por el paso del río Santiaguito, no hay una buena atención a los enfermos, se nos facilita para ir a la adoración nocturna, en los ejercicios cuaresmales y en cumplir la Pascua. Huizachal, Laguna de Piedra y los Fresnos siempre han ido a bautizar a Jalpa y con mayor razón al tener un Capellán en Orozco y Jiménez, se responde positivamenete a la petición y se resalta la labor tan extraordinaria de un pastor trabajador y abnegado como el Pbro. Saturnino Cobarrubias.


El 5 de mayo de 1952 solicitan las comunidades del Josefino pertenecer a  la parroquia de Jalpa para ser atendidos en Orozco y Jiménez; las comunidades de la Tinaja, Cienega, Barranca de Sauz, el Tarais y Mineros razones de mayor atención a enfermos y se facilita el estudio de la doctrina cristiana, además a todo se recurre a Orozco y Jiménez.


En 1931 llegó el Padre Salvador Casas que terminó el retablo y construyó el curato. El siguiente Párroco sería don Aurelio Olmos, luego don Roberto Corona, Juan Esparza, Ignacio Hernández, Ramón Pérez y Guillermo Huerta, a la fecha.

 

Hora de la Transfiguración

 

Se llegó la hora de cuidar el estado de la imagen, el martes 21 de junio de 2005 fue bajada la imagen bendita, el trabajo se terminó el viernes 24 de junio. El Señor Cura Guillermo Huerta asistido con un buen equipo de colaboradores generosos ha asumido la tarea y la ha cumplido.


El Cristo puede ser de origen muchoacano, de Patzcuaro o de Morelia, realizado con técnicas españolas traídas por los frailes (Vasco de Quiroga) que luego desarrollaron los indígenas de la localidad.



La antigüedad de la imagen es de unos 350 a 400 años.



En su condición original tenía goznes en sus brazos y cuello que le permitía flexibilidad y tomar distintas posiciones.



Es un Cristo bien proporcionado en cuanto a sus manos, pies y cabeza, así lo comenta el maestro restaurador Ignacio Méndez Hernández.



Sus manos y sus pies son de Colorín y el resto de su cuerpo de pasta de caña (tatzinguen). Los  ojos son de origen alemán, donde los hacían desde hace 500 años. La pintura original era hecha de aceites, tierras y baba de maguey.



Sesde su hechura el Cristo ha tenido cuatro restauraciones. La antepenúltima se remonta a 200 años, en ella se revistió toda la figura con lino holandés por su calidad y resistencia.



La penúltima la realizó don José Godínez Jacinto en 1950. A don José le correspondió anular los goznes por encontrarse la piel en mal estado. Los brazos y el cuello quedaron rígidos  como los conocemos ahora.



En la restauración actual se le fortalecieron sus brazos, ya deteriorados, se le pusieron cuatro dedos de su mano izquierda. Se le hizo limpieza general rescatando aspectos originales, especialmente en su espalda. Se le aplicaron inyecciones especiales para su conservación  y unos velos pequeños de ceras repelentes del polvo y agua. Al fin podemos decir que el trabajo de los restauradores fue magnífico.



El maestro restaurador hace notar que en la llaga del costado hay una gota de crista, es un elemento original, se colocaban con el fin de dar cuerpo a la sangre derramada o más bien para que esta preciosa y querida imagen fuera, en sí misma, compendio exacto del arcano misterio de la redención, representando las gotas de  agua que el evangelio relata, origen humano y divino de la Iglesia: Sangre y agua. Pues a decir del experto hay espacio en el que debieron haber otras 3 gotas de cristal.


 

Templecito de Jalpa y la imagen del Señor de la Misericordia.
 

 
Otros misterios, Los seglares

 


No sólo es la piedra orlada por los refinados abanicos de cantera. Hay personas que desarrollaron grandes servicios junto a los sacerdotes.

 


Por esta limpieza del Señor de la Misericordia se recuerda una familia de grandes carpinteros: Pedro Godínez y sus hijos, Cruz y José.

 


A don Pedro Godínez y a Cruz les correspondió hacer la cruz actual del Señor de la Misericordia y a don José la restauración correspondiente a 1950. Pero además realizó muchos trabajos que hoy embellecen nuestra Iglesia: Los cuadros del Vía-Crusis, el barandal del coro, el púlpito que fue retirado, las bancas que hoy están en el Santuario, el cancel, etc.



La restauración de la cruz la realizó el señor Marcos Hernández nacido en esta parroquia y avecindado en San Diego de Alejandría, Jalisco.



Un brazo derecho en la labor pastoral de los sacerdotes fue el señor José Cabrera Cruz, un personaje típico de su tiempo, con grandes dotes físico, intelectuales, morales y sobre todo de disposición al servicio, impulsados por su fe. Hombres doctorados en la vida de la Iglesia, en la historia de una parroquia. Tal fue don José, dando armazón  y cuerpo a la vida parroquial por cuarenta  o más años. Podríamos decir: sacristán, cantor, campanero y recibidor de diezmos, actividades vitales que hacen, día a día, una parroquia.



Hombres así influyen en la vida piadosa de la comunidad, son ayuda para las familias, son formadores de criterios y conciencias y también, creadores de sustrato cristiano.



La bendita imagen del Señor de la Misericordia cumple exitosamente esta cita con la historia. Historia que corre pareja al desarrollo de nuestra fe en estas tierras por su antigüedad, nos hemos asomado, a través del tiempo, a sus dos templos, el primero frente al jardín y el segundo con visos de palacio, con ambiciones infinitas. Al decaer, sea el poder, grandeza, riqueza de la hacienda, sea la fe de los hacendados, los sacerdotes tomaron el reto de llevar adelante tan ingente y colosal empresa del hermoso templo.



 Finalmente, junto a los ministros sagrados, hubo otros servidores, como elegidos por Dios, que desempeñaron servicios fundamentales en la vida parroquial como son:Pedro, Cruz y José Godínez y, especialmente don José Cabrera Cruz, apóstoles supernumerarios, adscritos a la obra de la iglesia.



El Señor de la Misericordia ha tornado a su trono, con un semblante lúcido y transparente, para reinar, para seguir difundiendo el amor en esta hermosa tierra de Jalpa de Cánovas.



Por uno y otro camino la parroquia de Jalpa avanza en su madurez a mediados del siglo XX. En este principio de nuevo siglo, personas de noble corazón, atendiendo a su fe y piedad han emprendido obras admirables a favor de su templo, por el arte, pero más que nada por ser para quien es: El estrado donde Él posa su planta. Está cercano el día, de la apertura del templo remodelado, casi a cien años de la primera misa en 1908. El Señor obispo don Javier Navarro y las autoridades civiles harán entrega solemne del templo a la parroquia de Jalpa. Sábado 10 de marzo de 2007 a las 6 de la tarde.