Jalpa de Cánovas

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  La Hacienda

 

Hacienda de Jalpa de Cánovas, Guanajuato

 

 

 

 

 

Siguiendo rumbo norte, de Ciudad Manuel Doblado a Purísima de Bustos encontramos a pocos kilómetros las ruinas de lo que fuera una próspera hacienda: Frías. Un poco más adelante nos sorprendemos con la torre de una iglesia que en mitad del campo sembrado se levanta su esbelta aguja estilo gótico, se antoja extraño que un templo de tales características se levante ahí. Hemos llegado a Jalpa de Cánovas, Guanajuato.

 

Isauro Rionda en su Hacienda de Guanajuato dice que : " La Hacienda de Jalpa de Cánovas tiene su origen cuando don Juan Villaseñor, encomendero de Huango y Pénjamo, se le otorgó en 1542 una merced consistente en cuatro sitios para ganado mayor y ocho caballerías de tierra por la Audiencia de Nueva Galicia en jurisdicción de la villa de Lagos".Ya lo habiamos comentado, acerca de Juan de Villaseñor, el encomendero de un territorio enorme, de él el Padre Basalenque nos dice en su Historia de la Provincia de San Nicolás Tolentino de Michoacán:" Juan de Villaseñor, el viejo, que tuvo muchos hijos e hijas, de donde salió todo lo bueno que tiene la Provincia de linajes, los Villaseñores, Cervantes, Orozcos, Avalos, Bocanegras y Contreras, a quién repartió sus tierras que son todas las buenas que había en la Provincia mirando de Guango al río Grande".

Es bueno recordar que por provincia debemos entender la de Michoacán, que en aquella época comprendía los actuales Estados de Guanajuato y Michoacán. Que Guango es actualmente Villa Morelos y el río Grande se refiere al Lerma. Continúa Isauro Rionda: "Además cuando dos grupos de chichimecas que habitaban ahí huyeron, abandonando el territorio, Villaseñor echó mano de él. María Orozco, hija de Villaseñor, en 1613 vendió lo dado a su padre en $500 a Diego Ortiz Saavedra, alcalde mayor de Lagos. En ese momento ya había casa, corrales, ganado y siembra de maíz. Ortíz Saavedra sumó tres sitios de ganado mayor y cuatro caballerías que había adquirido con anterioridad".

 

La lista de propietarios continúa, larga, como en todas las Haciendas del Bajío. Pasó luego a Catalina Muñoz, María Ortiz, Andres Sánchez de Aparicio, Alfonso Sánchez, Nicolas Busto y Jerez. Para 1696 Antonio Sánchez Salgado es el propietario, le sigue Juan Díez Bracamonte, dueño de las minas de Rayas y Burras. Pasa luego de Gerónimo de Monterde y Antillón y durante varias generaciones son los Monterde los dueños, Luis, José Luis, Ignacio, Rafael, Manuel. Era ya el año de 1787 y la hija del último de los Monterde aparece cmo propietaria, María Manuela MOnterde y Antillón, casada con Pedro Ceballos y Cosío. "Posiblemente para 1823 Jalpa, que ya contaba con mucha agua y reservas de ella por las presas existentes, también se había dedicado, aparte de la ganadería, al cultivo de arroz, trigo y maíz. La revolución de Independencia de México y los hechos de los años posteriores a ésta diezmaron la riqueza de los dueños y tuvieron que adquirir deudas, las que para ser cubiertas obligaron a vender a partir de 1827 parte de Jalpa, hasta llegar en 1851 al número 379 y media caballerías de tierra vendidas, sobre odo las que estaban en Jalisco, donde ahora es el municipio de Arandas". Lo dice don Isauro Rionda.

" Entre 1877 y 1910 hubo en Guanajuato un auge agrícolal; la producción de cereales, maíz y trigo aumentó mucho más rápido que en todo el país. La feracidad de las tierras del Bajío permitió responder a la creciente demanda de alimentos para las ciudades cuya población estaba en expansión. Dos ar eas destacaban por su alta productividad: la de León, integrada por los distritos de León, Romita, San Francisco del Rincón, Purísima del Rincón, y la de Valle de Santiago, formada por los distritos de Celaya, Cortazar, Salvatierra y Valle de Santiago. El auge agrícola del Porfiriato hizo que aumentara el número de ranchos y haciendas. Ya fuera por compra o arrendamiento, entre 1877 y 1910 se crearon 2899 ranchos". Con esto que dice Mánica Blanco en su Breve historia de Guanajuato, nos damos cuenta de cómo el ultimo cuarto del siglo  XIX modificó el ritmo de vida del Bajío.

 

Algo que hemos ya visto en la historia de otras Haciendas sucede aquí ta,bién, los matrimonios entre hijos de familias poderosas que aumentan sus capitales y sus propiedades de esta manera. " Los hacendados formaban un grupo compacto vinculado no sólo por lazos económicos, sino también políticos y aun matrimoniales, como ocurría con la gran mayoría de los grupos de la élite porfirista". Es aquí que aparece el nombre del que fuera uno de los últimos propietarios de la Hacienda, Oscar Braniff, uno de los grandes empresarios del Mexico porfirista, "quién se volvió copropietario de la hacienda de Jalpa en 1900, al casarse con Guadalupe Cánovas. Interesado en  modernizar la producción, en ese mismo año Braniff inició la construcción de una enorme presa que le costó 10 años terminar, y cuya cortina mide 28 metros y tiene capacidad para 50 millones de metros cúbicos de agua".Mónica Blanco en Breve historia de Guanajuato.

 

Aunque parecidas, las historias de cada una de las Haciendas del Bajío tienen sus particularidades, aquí en Jalpa veremos como hay tres presas de distintas dimensiones en su cercanía, veremos como la señorial Casa Grande conserva aún los balazos producto de los enfrentamientos durante la guerra Cristera y veremos los enormes trojes que siguen en pie y usados con distintos fines. El pueblo de Jalpa de Cánovas, a diferencia de otros que nacieron alrededor de la Casa Grande de la Hacienda se ha vuelto una comunidad que mantiene su plaza, su capilla, además de su parroquia, algunas casas modernas y todo eso nos hace ver que hubo un tiempo en que Jalpa fue una verdadera ciudad.

 

 

Publicado por: Benjamín Arredondo

El Bable: Hacienda de Jalpa de Cánovas, Guanajuato (Blog)

Martes 8 de diciembre de 2009

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