El señor Obispo don Luis Rojas tiene gran devoción al Niño de la Salud.
Desde cuando fue señor cura en Lagos de Moreno, antes de 1968, estuvo muy enfermo, entonces dió con el Niño de la Salud en Morelia. Y desde entonces le tiene gran devoción. Con el tiempo celebra una misa en La Presa Nueva,en honor al Niño de la Salud, pues ese día llegó a ser un día de gran concurrencia... pero al darse algunos abusos, se terminó la misa. Ahí construyó una ermita a la imagen del niño, eso fue en julio de 1987.

Hoy don Luis ha regresado de su ministerio episcopal en Culiacán. A últimas fechas ha estado enfermo pero se va recuperando con la atención médica y la ayuda del Niño de la Salud. El día 21 de junio fue su cumpleaños número 90. Lo celebró con mucha devoción y gran acompañamiento de obispos, sacerdotes y fieles.

Ese día sus feligreses de Tala, su primera parroquia, le trajeron un bonito regalo en un corrido:
Corridos, muchos corridos,
se oyen en esta región,
se oyen de hombres valientes
y de la Revolución.
Yo le compuse un corrido
a un hombre de religión,
que fue sacerdote y cura
de esta linda población.
Mil novecientos setenta,
Tala era un pueblo chiquito
pero religiosamente,
era de lo más bonito.
El Cura Luis Rojas Mena
fue en Tala un cura querido.
Lo quiso tanto la gente
que olvidarlo no ha podido.
Han pasado tantos años
y parece que fue ayer,
pero esos bonitos tiempos
nunca más han de volver.
Aquellas tardes de toros
en el lienzo charro de Tala,
ay que tardes tan alegres!
Luis Rojas acompañaba.
Era el cura de los toros,
el cura del jaripeo.
El alegraba los días
aunque estuvieran muy feos.
Era amable y generoso,
a todos nos saludaba,
parecía que con sus ojos
la bendición él nos daba.
Por eso aquí se recuerda,
con cariño especial,
al Cura Luis Rojas Mena,
nunca lo hemos de olvidar.

Se fue para Sinaloa,
el destino así lo quiso,
fue en ese tiempo divino
cuando Dios obispo lo hizo.
Seguido viene y visita
a este pueblo que lo quiere
y, si algún día Dios lo llama,
sepa que en Tala no muere.
Vuela, vuela palomita
como El Espíritu Santo,
bendice a Luis Rojas Mena
que Tala lo quiere tanto.
El señor Obispo cuenta entre sus hazañas haber llevado al seminario al señor Obispo Javier Navarro en 1962, el 12 de noviembre.
Él, con especial gusto, sigue las noticias del Mensajero Diocesano, sobre todo cuando se refiere a Jalpa y San Diego, donde están sus raíces familiares; letras que son su alegría en las horas difíciles. Hasta su casa solariega de Jalpa, entre árboles colmados de frutos y mil signos elocuentes de historias maravillosas, llega también el Mensajero Diocesano con páginas que alegran su corazón. Un hombre de Iglesia que ha hecho historia en Jalisco y más allá de sus fronteras.
